Habitar una obra. Cuerpo, percepción y sensibilidad expandida
Habitar es precisamente exponernos: estar abiertas a aquello que llega, sin prefigurarlo. Las formas de Miró -signos, manchas, figuras esquemáticas, trazos, constelaciones- no constituyen un lenguaje simbólico cerrado. Son formas en estado de formación, en el sentido fuerte: no son aquello que ya es, sino aquello que se está haciendo. El objeto artístico es así un cuerpo rítmico, atravesado por tensiones entre lleno y vacío, aparición y retirada, estabilidad y desequilibrio.
Habitar es una experiencia estética originaria, sensible y afectiva. Es el modo originario de la existencia corporal. Los cuerpos, humanos y artísticos, no preexisten al espacio, sino que se constituyen al habitarlo. Así, la experiencia estética es inseparable de una ética implícita: saber abrir espacio al otro, aceptar aquello que no podemos controlar y mantenernos abiertos a la experiencia sin querer fijarla definitivamente.
¿Cuándo dejamos de ser espectadoras y nos convertimos en habitantes de una exposición o de un objeto artístico? Habitar una obra, o dejar que ella nos habite, es aceptar esta condición: existir como cuerpo en ritmo, como presencia siempre en proceso, siempre en relación.
1 hora
Salas de la Colección Joan Miró
21 de junio de 2026, a las 17 h
5 € / 3 € con carnet de bibliotecas o Amigos de la Fundació Joan Miró
Reservas online (próximamente)
Suscríbete para estar al día de nuestras actividades y te haremos un regalo
Suscríbete