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Hasta el 20 de enero y coincidiendo con la exposición Lee Miller y el surrealismo en Gran Bretaña, el colectivo Hèlia Dones presenta la exposición de autorretratos Señas de identidad. El proyecto responde a un largo proceso de introspección y aprendizaje, pero el resultado es terapéutico y liberador.

17_01_2019

Solo sí es sí. Miradas de mujeres resilientes

La mirada desde una cámara fotográfica resulta liberadora y es una maravilla como herramienta creativa y como vector para explicar vivencias y expresar sentimientos. Es muy curioso que cuando coges la cámara puedas acercar y alejar el objetivo, metáfora de adentrarte en tu ser, pero a la vez de tomar distancia de tus preocupaciones, lo que a veces es muy necesario para entender, procesar y seguir avanzando.

Desde estas lentes casi mágicas miro al grupo de doce mujeres que hemos participado en este revelador taller de fotografía de la mano de dos brillantes maestras fotógrafas, Eugenia Ortíz y Mon Casas, de CliCme, gracias a la iniciativa de Montse Quer responsable de accesibilidad de la Fundació Joan Miró. Y veo lo siguiente.

Nuestras historias son muy diferentes. Podría decirse que el denominador común es haber sufrido alguna discriminación por ser mujeres. Discriminación que en algunos casos se ha puesto de manifiesto en la violencia física, pero que en otros se ha reflejado en la simple premisa de no respetar el «solo sí es sí», o bien en desprecio o desdén en el trabajo… Sin embargo, desgraciadamente, esta discriminación nos une en cierta medida a todas las mujeres, así como a determinadas etnias, determinadas clases sociales, determinadas formas de amar… Vaya, que vivimos en sociedades basadas en un funcionamiento jerárquico y explotador, por lo que poca gente se halla al margen de esta estructura dominadora y generadora de odio hacia las personas diferentes, que rompen moldes, y a veces incluso también hacia nosotras mismas. Pues, ¿no somos todas las personas diferentes?

Por lo tanto, creo que es más bonito pensar que lo que nos une es nuestro coraje. Nuestra resiliencia. Nuestras ganas de sentirnos bien con nosotras mismas y con el mundo. La fortaleza que hemos tenido para acercarnos a la asociación Hèlia Dones en busca de apoyo. Porque, contrariamente a lo que se cree, para pedir ayuda hay que ser muy fuerte y tener mucha autoestima para aceptar una mano abierta y palabras de aliento.

Nos contemplo desde el objetivo, pero no veo objetos. Veo personalidades ricas y complejas, miradas diferentes a la mía, que me inspiran a tomarme las dificultades con más filosofía. Veo sujetos con una capacidad sorprendente de crear, de sentir, de expresar, de dar y recibir calor, y también de generar y aprender nuevos conocimientos. Y, sinceramente, siento mucha lástima por aquellas personas pobres por dentro, que no han sabido percibir toda esta belleza y nos han tratado mal.

Cuesta entenderlo; seguramente no tenían las lentes bien enfocadas (puede ser difícil enfocar bien en la vida). Porque, cuando muevo la rueda del objetivo y encuentro ese equilibrio en el que puedo captar todo el detalle de lo que quiero mostrar en una imagen, lo que veo en mis compañeras son unos colores muy vivos, que a mí no me producen otro sentimiento que admiración y gratitud.

Siete semanas ha durado un proyecto que nació de un grupo de mujeres, por y para mujeres. En cierto modo, este taller nos ha cambiado la vida desde distintos puntos de vista. A través del objetivo de la cámara, nos hemos dado cuenta de que la vida puede verse desde muchos ángulos, que adquiere tonalidades y claroscuros según la luz que recibas, que tienes que encontrarte en el momento adecuado y fijarte en los pequeños detalles que te permiten vivir en el presente, reflexionar, sentir la tormenta y luego la calma, y ver las cosas bellas que hay a tu alrededor.

Aprender a usar estos recursos artísticos puede ser muy útil para afrontar los momentos en los que te encuentras en la oscuridad, apenas ves nada, estás sola y tienes miedo. Son situaciones de las que es difícil salir, y las herramientas para expresarte resultan excelentes para procesar el sufrimiento, sin que se enquiste, y emprender nuevos caminos.

Además, iniciativas como esta son esenciales para generar redes de mujeres que se hallan en situaciones parecidas. Aunque no conozcas a nadie y seamos todas distintas, cuando estamos juntas, nos une una fuerza y un apoyo que antes no sentíamos.

En este sentido, es importante destacar que este proyecto de la Fundació Joan Miró se ha realizado poniendo el foco en el trabajo en equipo y de cooperación. De hecho, este planteamiento se refleja incluso en el resultado obtenido en la exposición; por ejemplo, el espacio de imágenes de cada participante lo construyen las fotos tomadas por cada una, pero también las miradas del resto. Vemos, pues, un precioso resultado que plasma esta forma de trabajar, en la que nuestras individualidades son partes que hemos ido trenzando y que se han sumado para un objetivo final común, que es la exposición.

Alegría, compañerismo, las ganas de que llegue el día en el que tenemos taller, la ilusión de que no acabe nunca esta hermosa experiencia… son algunas de las muchas vivencias que hemos disfrutado. Y aunque todo tiene principio y fin, nos queda una fructífera semilla de algo tan bello como ha sido enamorarnos de una cámara fotográfica. Esto ya no tiene marcha atrás.

Esperemos que muchas mujeres puedan pasar por la experiencia de este taller, que ha dejado una huella indeleble y para toda la vida en las que hemos participado en él.

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